TesisQuizás la primera dificultad a resolver en el inicio de la elaboración de la tesis de grado, es el temor a no culminar el trabajo. El temor tiene bases: investigar con cierta rigurosidad no es tarea fácil, redactar coherentemente tampoco es fácil. Se parte de significativa ignorancia del problema que se quiere investigar, a tal grado, que en la mayoría de los casos, no se sabe con precisión ni siquiera “el problema que se quiere investigar”. El temor adquiere mayores matices cuando se recuerdan los casos, por ejemplo, de las personas que invierten una gran cantidad de dinero en libros, sin poder leerlos todos y menos extraer de ellos los elementos para terminar la tesis, pese a múltiples ensayos; de las personas que tardaron casi una década para graduarse, porque los asesores o tutores cambiaban física o mentalmente o no atendían con la frecuencia requerida el proceso de investigación y a cada cambio o dilación, había que readecuar sustancialmente la investigación, pues se ponía en duda su coherencia y consistencia, conforme aparecían otros eventos o temáticas relacionadas. También las preocupaciones sobre la capacidad para terminar la tesis, tiene asidero en la observación de los múltiples casos de personas que inician el trabajo de elaboración de tesis con mucho entusiasmo pero que, pasado un tiempo, abandonan el camino, confundidos y cansados de tanto investigar, porque no obtienen resultados tangibles del avance de su investigación; o en la miríada de casos en que ha estado de por medio el tiempo que requiere la lucha cotidiana por la vida, complicada por las contradicciones personales, motivación y de aporte entre compañeros de grupo y se ha perdido la motivación y el tiempo. Y al final, la carga de trámites burocráticos que se requiere para graduarse.

El mecanismo para confrontar estas situaciones adversas al propósito de completar la tesis de grado, es principalmente la motivación. Es decir, el tema de investigación debe despertar interés intelectual y de ser posible apasionar al investigador. La motivación es la base de la concentración y de la perseverancia en el estudio de determinado tema. Dicho en términos más corrientes, el tema de investigación debe hacer “ponerse las pilas” al estudioso. Aunque la motivación sostenida es el principal mecanismo para evitar la frustración de no terminar la tesis, no esta aislada: necesita de la información y la disposición. A veces, la motivación se pierde, o se debilita retrasando la elaboración de la tesis, porque la obtención de la información es particularmente difícil o simplemente es inaccesible o no existe; y la situación se complica y se vuelve más frustrante si no tenemos o tenemos poca disposición de tiempo, de recursos y de energías para investigar.

En función de superar las situaciones anteriormente descritas, la reflexión inicial sobre la elección de un tema de investigación debe contemplar lo siguiente:

a) que sea personalmente motivador,

b) que se tenga información o que la información sea accesible, y

c) que se tenga una disposición básica de recursos personales, materiales y financieros

Es difícil establecer el valor que tiene la reflexión sobre estos tres puntos para culminar la investigación. Esta reflexión es básica, es necesaria; de ella depende el forjamiento de la idea fuerza que sirve de polo de atracción mental al cumplimiento del objetivo de terminar la tesis. La idea fuerza es un recurso mental, basada en la capacidad única que tenemos los seres humanos de proyectar las cosas antes de realizarlas. Se proyecta, se dibujan en la mente los momentos de la entrega del anteproyecto, del proyecto, de la tesis, de la graduación; generándose ideas motivadoras que actúan como imanes en el accionar diario, en la vida cotidiana. Y despierta en nosotros una actitud inquisitiva, una búsqueda casi instintiva de información sobre la temática seleccionada y una actitud para “hacer el tiempo”, “sacar fuerzas de flaqueza”, generar más disposición y recursos para investigar.

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